Día Mundial de la Asistencia Humanitaria: Desafíos, Riesgos y Limitaciones

Por: Felipe Nitsche

Consultor en Derechos Humanos en materia de Refugio y Migración


Según los datos de La Organización de las Naciones Unidas (ONU), son más de 130 millones de personas alrededor del mundo que requieren de ayuda humanitaria para sobrevivir.  El lema de este de este año fue “Una Humanidad: nuestra responsabilidad compartida” a propósito de los resultados de la Cumbre Humanitaria Mundial desarrollada en Estambul durante el mes de mayo, y sobre los compromisos en cuanto a las garantías de seguridad de las/los trabajadores humanitarios en territorio y la eficacia de la asistencia, sobre todo, en aquellas zonas de conflicto armado.

El día Mundial de la Asistencia Humanitaria fue designado el 19 de agosto del año 2008 por la Asamblea General de la ONU en consideración a las víctimas del atentado contra la sede de las Naciones Unidas en Bagdad, Iraq en 2003.

Dentro de los grandes desafíos y planteamientos que rodean a la asistencia humanitaria hoy en día, se encuentran las crecientes limitaciones para el apoyo y la evaluación de necesidades en terreno por situaciones de seguridad. Esto es particularmente grave en Siria, donde la asistencia médica ha disminuido notablemente a causa de los ataques perpetrados a centros de salud y personal sanitario impidiendo que los suministros y la ayuda médica vital lleguen a la población. En este sentido, Médicos Sin Fronteras ha reportado una cantidad inferior a 100 médicos trabajando en Alepo (segunda ciudad más grande de Siria) en relación a la 2.500 personas que trabajaron anterior a la guerra en esa zona.  A esto se suma la falta de electricidad, el suministro de agua y la escasez de combustible que se traduce en un aumento de los precios de los productos de primera necesidad.

A nivel de Latinoamérica y El Caribe, la situación tampoco es muy alentadora. La Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) reportó durante el año 2015 más de 6 millones de personas afectadas por epidemias, la inseguridad alimentaria, la violencia y crimen organizado y las enormes consecuencias del cambio climático. Ejemplos de está situación lo constituyen El Salvador, Guatemala y Honduras, donde unos 2,8 millones de personas dependen de ayuda alimentaria y, en otros escenarios del continente americano, aún se viven los vestigios del conflicto armado en Colombia y las catástrofes naturales como el huracán Katrina (Estados Unidos) y el terremoto de Haití, lo que habla desde lo que ya sabemos hace años: una región característicamente propensa a los desastres naturales.

Bajo este panorama y los principios que orientan la asistencia humanitaria, a saber: humanidad, neutralidad, imparcialidad e independencia, es que los actores humanitarios muchas veces ven limitadas sus acciones debido a la politización dicha asistencia. Es así, como en una publicación de OXFAM en 2011, realza la “critica por la tendencia a proporcionar ayuda humanitaria para conseguir objetivos militares y políticos” por parte de algunos estados donantes, y el aumento de los asesinatos, secuestros, atentados y violencia que han sufrido cooperantes y oficinas donde operan las acciones humanitarias como fue el caso del CICR en 2015 que sufrió un ataque perpetrado en su oficina de la ciudad de Adén, Yemen.

Estos casos, abren el debate sobre la “percepción” negativa de la asistencia cuando se trata del acceso a zonas contraladas por grupos o bandos en conflicto, ya que la ayuda no puede ser interpretada como un apoyo político a uno de los bandos que dominan dichos territorios y generar una reacción hostil sin distinción de civiles y fuerzas militares, ya que la asistencia está supeditada estrictamente en las necesidades humanitarias de la población. Además en una situación de inestabilidad social, el modo de proceder de los actores humanitarios, no debería verse empañado por fondos de estados beligerantes que buscan limpiar su imagen o ganar influencia en las zonas afectadas.

Ahora, si bien el derecho internacional ampara a las autoridades estatales a restringir o aceptar el acceso a los actores humanitarios en un territorio donde ejercen soberanía, en el caso de este último, las condiciones de la asistencia humanitaria requieren de la libertad suficiente para ser entregada a quién necesite de ella siguiendo los patrones del imperativo humanitario, lo que supone un desafío constante dado las legislaciones nacionales señaladas en los respectivos países. Por ejemplo, durante el régimen talibán en Afganistán, se prohibió y restringió dar ayuda a las mujeres, incluso, caído el régimen, se les excluyó de las negociaciones de paz.

Finalmente, se recalca el hecho que, pese a la las limitaciones y riesgos que representa la asistencia humanitaria, este es un derecho inherente al ser humano, es decir, de características indivisibles, inviolables y obligatorias, donde a veces el derecho a la vida, a la integridad física, salud, educación, etc., parecen olvidarse y deshumanizarse constantemente en el tiempo…

 

Fuentes:

https://www.accioncontraelhambre.org/sites/default/files/documents/los_principios_humanitarios_en_conflicto.pdf

http://msf.periodismohumano.com/tag/ayuda-humanitaria/

http://www.fao.org/

http://www.unocha.org/

http://www.un.org/es/humanitarian/overview/ocha.shtml

https://www.oxfam.org/es/sala-de-prensa/notas-de-prensa/2011-02-10/oxfam-critica-la-tendencia-proporcionar-ayuda-humanitaria

http://www.academia.edu/1531408/Neutralidad_de_la_Ayuda_Humanitaria_es_posible_es_justificable

https://www.icrc.org/es/document/yemen-ataque-contra-oficina-del-cicr-en-aden

http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/misc/newsid_6126000/6126278.stm

https://www.oxfam.org/es/sala-de-prensa/notas-de-prensa/2014-11-24/afganistan-la-exclusion-de-las-mujeres-de-las