“Colombia tiene tres veces más desparecidos que los que hubo en las dictaduras de Chile y Argentina” (Centro Nacional de Memoria Histórica, 2014).

 

 


 

Es innegable que todo conflicto armado trae consigo impactos imborrables, y el caso de Colombia no es la excepción. La desaparición como uno de ellos, hoy hace parte de uno de los retos más importantes en el pos conflicto por lo que Hinabu Consultores, como reconocimiento a las víctimas quiere resaltar evidenciando la situación actual del país.

 

El conflicto armado colombiano ha dejado huellas crueles e inhumanas a cientos de víctimas, siendo la desaparición uno de los actos criminales de mayor impacto, un crimen que en Colombia cada vez se hace más visible pero menos reconocido, dada las limitaciones que tiene para el desarrollo de duelos, alivio de las familias y conocimiento de la verdad. En conmemoración a la semana de las víctimas del conflicto por desaparición forzada, Hinabu quiere resaltar la problemática y mostrar los diversos intentos para identificar la magnitud y número de casos, elaboradas por el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), Registro Nacional de Desaparecidos (RND), Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) y Sistema de Información Red de Desaparecidos Cadáveres (SIRDEC).

Uno de los grandes problemas  en el país se relaciona con la falta de información y rigurosidad en el seguimiento de cifras respecto a la desaparición. Gracias a ello, se dificulta precisar una cifra exacta de cuántas víctimas o desaparecidos tiene Colombia en el 2016.  Sin embargo, según el Sistema de Información Red de Desaparecidos y Cadáveres del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Foreneses, y un informe realizado por el Comité Internacional de la Cruz Roja, se estiman alrededor de 79.000 personas que siguen desaparecidas en el país a nivel general.

A pesar de la ausencia de una cifra precisa, según lo incluye el Comité Internacional de la Cruz Roja en su informe anual sobre la situación y retos del país, con base a la información proveída continúa el ascenso del número de desaparecidos por dos factores: el primero es a causa de más víctimas que se atreven a hablar y el segundo, se da debido a que más colombianos siguen desapareciendo. Ahora, respecto a los desaparecidos que ha dejado la violencia del conflicto armado en el país, afirma que son aproximadamente 45.000 víctimas.

En cuanto a la calidad de víctima y el lugar en dónde se reporta su desaparición, según SIRDEC, la mayoría de personas víctimas corresponden al género masculino. De las personas desparecidas registradas desde el 2012 al 2016, 10.674 son hombres y 7.204 son mujeres. Por otro lado, Bogotá es la ciudad en la que más casos de desaparición se registran y representa casi la misma cantidad de desaparecidos que en 22 departamentos del país aproximadamente.

Respecto a otras fuentes, tales como las cifras oficiales de la Fiscalía, ubicó 6.500 de los 45.000 pertenecientes al conflicto armado colombiano, de los cuales 3.100 fueron devueltos a sus familiares. A pesar de estos esfuerzos, el informe del CICR afirma que más del 70% de las víctimas de desaparición continúan sin reconocerse. Basados de datos recopilados por SIRDEC, informa que “en los cementerios y depósitos de cadáveres del país hay por lo menos 23.000 restos humanos que no han sido identificados.  En muchos cementerios, ni siquiera hay un registro de dónde están los cuerpos de personas no identificadas (conocidas coloquialmente como ‘NN’). Otros cuerpos que han sido identificados no son reclamados por sus familiares”. (CICR, 2016). 

Deborah Schibler, coordinadora del Comité Internacional de la Cruz Roja realizó una comparación de personas desaparecidas entre los cuatro países en donde se vivieron dictaduras (Chile, Argentina, Uruguay y Bolivia) y Colombia, para mostrar la urgencia de esta situación. Mientras que en el primer grupo se habla de 30 mil personas   en Colombia hoy, como se mencionaba anteriormente, se tiene un registro de 45 mil.

Saber acerca de la desaparición forzada, se convierte en un deber, cuando representa para el país “una tragedia humana que supera las de cualquier otro país americano, y la de la mayoría de los conflictos armados en el mundo” según Schibler.